CIRCUNSTANCIAS FAVORABLES A LA FACULTAD DE SELECCIÓN DEL

CIRCUNSTANCIAS FAVORABLES A LA FACULTAD DE SELECCIÓN DEL
HOMBRE. La extremada variabilidades evidentemente favorable en esta materia, puesto
que libremente da los materiales con los que trabaja la selección. No queremos decir que
las meras diferencias individuales no sean más que suficientes para permitir con extremo
cuidado la acumulación de una gran suma de modificaciones por todas o casi todas las
vías apetecibles, sino que como las variaciones manifiestamente útiles o agradables al
hombre aparecen solamente de vez en cuando, no hay duda de que aumentarán mucho las
probabilidades, en presencia de un gran número de individuos. Por lo tanto el número se-
rá de importancia para el éxito. No podrá obtenerse un gran número de individuos de un
animal o de una planta, sin que sean favorables las condiciones para su propagación.
Cuando los individuos escasean, hay que permitir que todo el mundo críe, sea cual fuere
la calidad de los ejemplares que posean, lo cual impide prácticamente la selección. Pero
el elemento más importante en esta materia es conocer qué animal o planta es más apre-
ciado por el hombre, que dedica la más prolija atención aun a las desviaciones más insig-
nificantes de las cualidades o estructura del objeto de su estudio, porque sin esa atención
nada puede hacerse. La fresa comenzó a variar justamente cuando los jardineros empeza-
ron a prestarle cuidados a esa planta. Cruzando distintas especies, aparecieron las muchas
y admirables variedades de la fresa que se han visto durante los últimos cincuenta años.
Respecto de los animales, la facilidad para impedir los cruzamientos es un elemento
importante en la formación de nuevas razas, al menos en los países que ya poseen otras
antiguas. En este concepto, los cercados del terreno influyen sobremanera en el resultado.
Lo que más nos importa es que las variedades domésticas de la misma especie se dife-
rencian unas de otras en casi todos los rasgos que el hombre ha atendido en la selección,
más de lo que se diferencian las distintas especies del mismo género.
Resumamos cuanto queda dicho sobre el origen de nuestras razas domésticas de anima-
les y plantas: los cambios de las condiciones de vida son muy importantes al causar la
variabilidad, ya sea por la acción directa en la organización o porque indirectamente afec-
tan el sistema reproductivo. No es probable que sea la variabilidad un efecto inherente y
necesario en todas las circunstancias. La mayor o menor fuerza de herencia y la propen-
sión a retroceder determinará si las variaciones han de mantenerse. La variabilidad está
regida por muchas leyes desconocidas, entre las cuales el incremento correlativo es pro-
bablemente la más importante. Algo, aunque no sepamos cuánto, hay que atribuirle a la
acción definida de las condiciones de vida. Algún efecto, quizás grande, puede atribuirse
al uso o desuso de las partes. El resultado final es, pues, infinitamente complejo. En algu-
nos casos parece que ha tenido parte importante en el origen de nuestras castas el inter-
cruzamiento de distintas especies primitivas. Cuando diversas razas ya se han formado en
cualquier país, su cruzamiento casual, favorecido por la selección, ha contribuido mucho,
sin duda, a la formación de nuevas subrazas; pero la importancia del cruzamiento ha sido
muy exagerada, tanto tratándose de animales, como de las plantas que se propagan por
medio de semillas. Respecto de las que se propagan por injertos, retoños, etc., la impor-
tancia del cruzamiento es inmensa, porque el cultivador puede en este caso olvidar la ex-
trema variedad de las mezclas y su esterilidad, pero las plantas que no se propagan por
semilla son de poca importancia para nosotros, porque su duración es solamente tempo-
ral. Sobre todas estas causas de cambio, parece predominar la acción acumulada de la se-
lección, aplicada metódica y prontamente, de un modo inconsciente y lento, aunque más
eficaz.