CIRCUNSTANCIAS FAVORABLES PARA LA PRODUCCIÓN DE NUEVAS
FORMAS POR MEDIO DE LA SELECCIÓN NATURAL. Este es un asunto sumamente
intrincado. Gran cantidad de variabilidad, en cuyo término van siempre incluidas las dife-
rencias individuales, será evidentemente favorable para el objeto. Un gran número de in-
dividuos, por las probabilidades que dan dentro de un período determinado para la apari-
ción de variaciones ventajosas, compensará la menor cantidad de variabilidad en cada
individuo, siendo, a nuestro juicio, un elemento de gran importancia para el éxito. Aun-
que la naturaleza concede largos períodos de tiempo para el trabajo de la selección natu-
ral, no concede un período indefinido, porque como todos los seres orgánicos se esfuer-
zan para ocupar todos los sitios en la economía de la naturaleza, si hay una ‘especie que
no se modifique y mejore en ‘grado correspondiente con sus competidores será extermi-
nada. Nada puede hacer la ¡selección natural sin que las variaciones `favorables se trans-
mitan por herencia, por lo menos a algunos de los descendientes. En la naturaleza, dentro
de un área limitada, todos los individuos que varíen en buen sentido aunque en grados
diferentes, tenderán a conservarse. Las variedades intermedias que habiten localidades
también intermedias a la larga serán suplantadas generalmente por una de las variedades
adyacentes. El cruzamiento afectará principalmente a aquellos animales que se unen para
cada nacimiento, que andan muy errantes y que no crían con mucha rapidez.
El cruzamiento desempeña un papel muy importante en la naturaleza porque conserva a
los individuos de la misma especie o de la misma variedad fieles y uniformes en carácter.
Así obrará evidentemente con mucha más eficacia en aquellos animales que se unen para
cada nacimiento; pero, como ya se ha dicho, tenemos razones para creer que en todos los
animales y plantas hay cruzamientos ocasionales. Si cambian las condiciones de vida y
sufre modificación la forma, puede comunicarse la uniformidad de carácter a la modifi-
cada descendencia, conservando la selección natural solamente a las variaciones favora-
bles semejantes.
El aislamiento también es un elemento importante en la modificación de las especies
por medio de la selección natural. En un área limitada o aislada, si no es muy grande, se-
rán generalmente casi uniformes las condiciones orgánicas e inorgánicas de la vida, de
modo que la selección natural tenderá a modificar de la misma manera a todos los indivi-
duos que varíen en la misma especie. Así se impedirá también el cruzamiento con los
habitantes de las localidades próximas.
El mero transcurso del tiempo no influye en pro o en contra de la selección natural, y
decimos esto porque erróneamente se ha afirmado que dábamos a este elemento gran im-
portancia en la modificación de las especies, como si todas las formas de la vida estuvie-
ran necesariamente sufriendo cambios por ley innata. El tiempo es solamente importante,
y en este concepto su importancia es grande, porque aumenta las probabilidades de que
surjan variaciones ventajosas, que lleguen a ser escogidas, acumuladas y fijadas, así como
tiende a aumentar la acción directa de las condiciones físicas de vida con relación a la
constitución de cada organismo.
Finalmente, nos atrevemos a deducir que; aunque las regiones pequeñas y aisladas han
sido en algunos conceptos altamente favorables para la producción de nuevas especies, el
curso de las modificaciones habrá sido por lo general más rápido en regiones grandes, y
lo que es más importante, que las nuevas formas producidas en áreas extensas, y victorio-
sas sobre muchos competidores, serán las que más se extiendan y den lugar a mayor nú-
mero de variedades y especies nuevas, desempeñando así el papel más importante en la
historia del cambio del mundo inorgánico.
De acuerdo con esta idea, en una isla pequeña habrá sido menos severa la lucha por la
existencia y habrá habido menos modificaciones y menos exterminio. Todos los depósi-
tos de agua dulce sumados constituyen un área pequeña, comparada con la del mar o con
la de la tierra. En consecuencia, la competencia en las producciones de agua dulce habrá
sido menos rigurosa que en otras partes; nuevas formas se habrán producido más lenta-
mente y las formas antiguas se habrán exterminado aún con más lentitud.
En conclusión, diremos que para las producciones terrestres, toda región continental
grande que haya pasado por muchas oscilaciones de nivel habrá sido la más favorable a la
producción de muchas formas nuevas de vida, propias para durar por largo tiempo y para
extenderse considerablemente.
Mientras el área existiese como continente, los habitantes habrán sido numerosos en
individuos y clases, y habrán estado sujetos a una rigurosa competencia. Y cuando se
haya convertido el continente por inmersión en grandes islas separadas, todavía habrán
existido muchos individuos de la misma especie en cada isla. El cruzamiento en los con-
fines del dominio de cada especie nueva habrá quedado interrumpido; y después de cam-
bios físicos de cualquier clase, la emigración no habrá sido posible, de modo que los lu-
gares nuevos en la conformación de cada isla habrán tenido que ser ocupados por modifi-
caciones de los antiguos habitantes, existiendo tiempo suficiente para que se modifiquen
y perfeccionen las variedades. Siempre que por alguna nueva elevación del terreno las
islas volviesen a ser región continental, habría una competencia rigurosísima, podrían ex-
tenderse las variedades más favorables o mejoradas, se extinguirían muchas de las formas
menos mejoradas y otra vez cambiaría la proporción relativa del número de los varios
habitantes en el continente reunido, abriéndose otra vez ampliamente para que la selec-
ción natural mejorara todavía más a los habitantes, produciendo de esta manera nuevas
especies.
Admitimos por completo que la selección natural obra generalmente con lentitud ex-
trema, y que puede funcionar solamente cuando existen lugares en la economía natural de
un distrito que pueden ser mejor ocupados por la modificación de algunos de sus habitan-
tes existentes, y cuya existencia depende con frecuencia de cambios físicos que por lo
general se verifican de un modo muy lento, siendo imposible la inmigración de formas
mejor adaptadas. Como algunos pocos de los habitantes antiguos se modifiquen, las rela-
ciones mutuas de los otros se perturbarán, creando así lugares aptos para ser ocupados por
formas mejor adaptadas, lo cual, sin embargo, se irá verificando muy lentamente. Aunque
todos los individuos de la misma especie se diferenciasen entre sí en algún pequeño gra-
do, pasaría mucho tiempo antes de que pudiesen ocurrir diferencias ventajosas en varias
partes de la organización. El resultado se retardaría a menudo por el cruzamiento libre, y
aunque muchos opondrán que estas diversas causas son más que suficientes para neutrali-
zar el poder de la selección natural, lejos de concederlo, creemos que la selección natural
obrará generalmente con mucha lentitud, sólo por grandes intervalos de tiempo y en po-
cos habitantes de la misma región, así como no dudamos que estos resultados lentos e
intermitentes concuerdan muy bien con lo que la geología nos dice de la manera y veloci-
dad con que han cambiado los habitantes del mundo.
Por lento que sea el procedimiento de la selección, si el hombre débil puede hacer mu-
cho por medio de la selección artificial, no alcanzarnos a ver el límite del total de cam-
bios, de la belleza y la complejidad de las muchas coadaptaciones, ya sea con todos los
seres orgánicos o con sus condiciones físicas de vida, y que pueden haberse efectuado en
el largo curso de los tiempos por el poder de selección de la naturaleza, esto es, por la su-
pervivencia de los más aptos.










