LAS ESPECIES DE LOS GÉNEROS

LAS ESPECIES DE LOS GÉNEROS MAYORES EN CADA PMS VARÍAN CON
MAS FRECUENCIA QUE LAS ESPECIES DE LOS GÉNEROS MENORES. Si se di-
vidieran en dos partes iguales las plantas de un país descritas en cualquier flora y se colo-
caran a un lado todas aquellas que pertenecen a los géneros mayores, esto es, aquellas que
comprenden muchas especies, y en el otro lado todas las de los géneros menores, la pri-
mera división incluiría un número algo mayor de las especies muy comunes y muy difun-
didas o dominantes.
Por considerar las especies solamente como variedades muy marcadas y bien definidas,
nos vimos inducidos a anticipar que las especies de los géneros mayores en cada país pre-
sentarían variedades más a menudo que las especies de los géneros más pequeños, porque
dondequiera que muchas especies íntimamente relacionadas, es decir, especies del mismo
género, se hayan formado, deben, por regla general, estar formándose muchas variedades
o especies incipientes.
Muchas de las especies incluidas en los géneros mayores se parecen a las variedades,
debido a que están muy íntimas aunque desigualmente, relacionadas unas con otras, y a
que tienen distribución limitada. Hay otras relaciones dignas de notarse entre las especies
de los géneros grandes y sus variedades ahora observadas. Las especies de los géneros
mayores se parecen a las variedades más que las especies de los géneros más pequeños. O
poniendo el caso de otra manera, puede decirse que en los géneros mayores, en los que se
está manufacturando un número mayor que el ordinario, de variedades o especies inci-
pientes, muchas de las especies ya formadas se parecen hasta cierto punto, a las varieda-
des, porque difieren unas de otras en una cantidad de cosas menor que la acostumbrada.
Además, las especies de los géneros mayores están relacionadas entre sí del mismo
modo en que las variedades de cualquier especie lo están unas con otras. Ningún natura-
lista pretende que todas las especies sean igualmente distintas unas de otras, sino que ge-
neralmente pueden ser divididas en subgéneros o secciones, o en grupos menores.
Finalmente, las variedades no pueden distinguirse de las especies, si no es, primero, por
el descubrimiento de formas intermedias eslabonadas entre sí, y segundo, por cierto grado
indefinido de diferencia entre ellas: porque dos formas que se diferencian muy poco son
generalmente clasificadas entre las variedades, aun cuando no puedan ser enlazadas es-
trechamente, sin que por esto sea posible definir el grado de diferencia que se considera
necesario para dar a dos formas cualesquiera el nombre de especies. En los géneros que
en cualquier país tienen un número de especies mayor que el señalado por el término me-
dio, las especies cuentan con un número de variedades mayor que el asignado por dicho
término medio. En los géneros grandes, las especies están unidas íntima, aunque des-
igualmente, formando grupos pequeños alrededor de otras especies. Las especies muy
inmediatas a otras tienen aparentemente extensión limitada. En todos estos conceptos, las
especies de los géneros grandes presentan gran analogía con las variedades. Y podemos
comprender claramente estas analogías si las especies existieron en algún tiempo como
variedades, y así se organizaron, mientras que son completamente inexplicables dichas
similitudes si las especies son creaciones independientes.
Hemos visto también que las especies más florecientes o dominantes de los géneros
mayores dentro de cada clase son las que por término medio poseen mayor número de
variedades, y estas, tienden a convertirse en nuevas y distintas especies. Así los géneros
considerados mayores tienden a serlo aun más, y en la naturaleza, las formas de vida hoy
dominantes tienden a serlo todavía más, dejando muchos descendientes modificados y
dominantes. Pero por pasos que se explicarán más adelante, los géneros mayores tienden
a descomponerse en géneros más pequeños. Y así las formas de vida en todo el universo
quedan divididas en grupos subordinados a otros grupos.