RAZÓN GEOMÉTRICA DEL CRECIMIENTO

RAZÓN GEOMÉTRICA DEL CRECIMIENTO. Luchar por la existencia es inevitable
consecuencia de la elevada proporción en que tienden a aumentarse todos los seres orgá-
nicos. Todo ser que durante el tiempo natural de su vida produce varios huevos o semi-
llas, necesita sufrir destrucción durante algún período de su vida y durante alguna esta-
ción o en alguno que otro año, porque de otro modo, por el principio del aumento geomé-
trico llegaría pronto su número a ser tan desordenadamente grande, que no habría país
capaz de soportarlo. De aquí que, como se producen más individuos de los que es posible
que sobrevivan, tiene que haber forzosamente en todos los casos lucha por la existencia,
ya sea del individuo con otro de la misma especie o con los de especies distintas, o con
las condiciones físicas de la vida. Esta es la doctrina de Malthus aplicada con múltiple
fuerza al conjunto de los reinos animal y vegetal, porque en este caso no hay aumento
artificial de alimento y limitación prudente de enlaces de los dos sexos. Aunque en la ac-
tualidad algunas especies aumenten en número, con más o menos rapidez, todas no pue-
den hacerlo así, porque no cabrían en el mundo.
Esta regla no tiene excepción, porque todo ser orgánico se aumenta naturalmente en tan
alta proporción que, si no se lo destruyera pronto, la tierra estaría cubierta por la progenie
de una sola pareja. Aun el hombre, que es lento para reproducirse, se duplica en veinti-
cinco años, y en esta proporción, en menos de mil años su descendencia no tendría lite-
ralmente sitio en el mundo para estar de pie.
Casi toda planta silvestre en pleno desarrollo produce anualmente semilla, y entre los
animales hay poquísimos que no se aparean todos los años. Este hecho nos hace asegurar
con confianza que todos los animales y plantas tienden a aumentar en proporción geomé-
trica, que todos se reproducirían rápidamente en toda estación en la que de cualquier mo-
do pudiesen existir, y que es menester que dicha tendencia geométrica de crecimiento sea
detenida por la destrucción, en algún período de la vida.
Al mirar la naturaleza es necesario no olvidar que cada ser orgánico está luchando con
todos sus esfuerzos para aumentar su número; que cada uno vive merced a la lucha en
algún período de su vida; que la destrucción severa cae inevitablemente, tanto sobre el
joven como sobre el viejo, durante cada generación o con intervalos que se repiten. Ali-
gérese un obstáculo cualquiera, mitíguese la destrucción por poca que sea, y el número de
las especies crecerá casi instantáneamente hasta alcanzar una suma que no podrá menos
que sorprendernos.